Conversor de formato de imagen

Convierte imágenes JPG, PNG y WebP a otro formato, de forma individual o por lotes — procesado totalmente en tu dispositivo, nunca se sube a ningún sitio.

Esta página se tradujo del inglés con ayuda de IA y se cotejó con el original. Leer la versión en inglés

o arrástralos aquíJPG, PNG o WebP · hasta 20 imágenes a la vez
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  • Privado — Procesado en tu navegador

Convertir entre JPEG, PNG y WebP suele ser una tarea de dos minutos que acaba llevando veinte, porque la vía obvia es una web de subida a la que no quieres mandar el material gráfico de un cliente. El conversor de arriba lo hace en el navegador: eliges los archivos, eliges un formato y descargas.

Cómo funciona

Arrastra hasta 20 imágenes JPEG, PNG o WebP a la vez. Elige el formato de salida y, en los formatos con pérdida, un nivel de calidad; cada archivo se vuelve a codificar y aparece en la lista con su tamaño antes de la conversión y el nuevo después, para que veas qué has ganado con la conversión.

Por dentro, cada imagen se decodifica a un bitmap, se dibuja en un canvas con sus dimensiones originales (es un cambio de formato, no un redimensionado) y se vuelve a codificar. Hay dos detalles de ese pipeline que conviene conocer:

  • Se aplica la orientación EXIF. Una foto hecha en vertical con el móvil se guarda con una marca de rotación en lugar de con los píxeles ya girados. El conversor respeta esa marca, así que la imagen sale derecha y no tal como la vio el sensor.
  • La transparencia recibe un fondo blanco cuando el destino es JPEG. JPEG no tiene canal alfa. Sin fondo, los píxeles transparentes de un origen PNG o WebP se codifican en negro, que es el clásico «¿por qué mi logo sale sobre un recuadro negro?». Por eso el canvas se rellena de blanco primero.

La salida PNG ignora el control de calidad, porque el codificador del canvas siempre escribe PNG sin pérdida. No se admite SVG como entrada: es un formato vectorial, y rasterizarlo requiere un tamaño de destino que la herramienta no tiene forma de adivinar.

Todo se ejecuta en local. No se sube ningún archivo, no se guarda nada y la herramienta funciona incluso sin conexión.

Elegir un formato

WebP es la opción sensata por defecto para la web. Con una calidad percibida equivalente, suele ocupar entre un 25 y un 35 % menos que JPEG, admite transparencia y animación, y hace años que funciona en todos los navegadores actuales. Úsalo salvo que algo más adelante en la cadena no sepa leerlo.

JPEG sigue siendo el formato de intercambio más seguro: lo lee cualquier herramienta, cualquier impresora y cualquier sistema de hace diez años. No admite transparencia y es con pérdida, así que cada nueva codificación degrada un poco la imagen.

PNG es sin pérdida y admite transparencia, lo que lo hace adecuado para logos, iconos, diagramas y capturas de pantalla con texto: todo lo que tenga bordes nítidos y colores planos, donde los artefactos de bloque de JPEG se notan más. Es una mala elección para fotografías, donde puede ocupar varias veces más que un JPEG que nadie sabría distinguir.

La única regla que importa: no conviertas de un formato con pérdida a otro sin motivo. JPEG → WebP → JPEG pierde calidad en cada paso y no la recupera. Convierte una sola vez, desde la mejor fuente que tengas.

Ajustes de calidad

En WebP y JPEG, una calidad de 0,8–0,9 suele ser indistinguible del original a un tamaño de visualización normal, y ahorra una buena parte de los bytes. Por debajo de 0,7, más o menos, los artefactos aparecen primero alrededor de los bordes nítidos y del texto. No uses el control como objetivo de tamaño: el mismo ajuste produce tamaños muy distintos según el nivel de detalle de la imagen.

Convertir un JPEG ya comprimido con calidad 1,0 hace que el archivo sea más grande sin devolverle ninguna información. Si lo que buscas es reducir el tamaño y no cambiar el formato, el compresor de imágenes es la herramienta más directa.

Dónde encaja

El peso de las imágenes suele ser el factor que más contribuye, por sí solo, a que una página se perciba lenta, y la elección de formato es la palanca más barata que tienes: antes que la caché, antes que una CDN, antes que el code splitting. Rendimiento de aplicaciones explica cómo medir lo que de verdad retrasa una página, y HTML5 esencial trata <picture> y srcset, que te permiten servir WebP con un JPEG de respaldo y el tamaño adecuado para cada viewport.

Herramientas relacionadas

Para cambiar las dimensiones en vez del formato, usa el redimensionador de imágenes; para recortar una zona, el recortador de imágenes; para reducir el tamaño del archivo sin cambiar de formato, el compresor de imágenes.

Preguntas frecuentes

¿A qué formato debería convertir?
WebP ofrece los archivos más pequeños con una calidad comparable a JPEG y soporte para transparencia. Usa JPEG para máxima compatibilidad, o PNG para calidad sin pérdida.
¿Convertir redimensiona o comprime la imagen?
No — las dimensiones se mantienen exactamente igual. Usa el Redimensionador de imágenes o el Compresor de imágenes para eso.
¿Mis imágenes se suben a algún sitio?
No. La conversión ocurre totalmente en tu navegador usando la API Canvas.